No es capricho, menos un reclamo vacío. ¡Es urgencia!


La Rural de Río Cuarto vuelve a poner en agenda una problemática que desde hace años afecta a productores, trabajadores, estudiantes, familias y a toda la comunidad del sur provincial: la imperiosa necesidad de pavimentar dos rutas claves para la conectividad regional. Se trata del tramo de la Ruta Provincial 27 que une Villa Valeria con Justo Daract y del tramo de la Ruta Provincial 10 entre Las Acequias y Adelia María.
Las lluvias registradas durante el último fin de semana dejaron nuevamente en evidencia una realidad que se repite cada vez que el clima se vuelve adverso. En el caso de la Ruta 27, las imágenes muestran un escenario preocupante: el camino prácticamente convertido en un río, con sectores directamente intransitables.
A esta situación se sumó en las últimas horas un factor adicional que agravó el panorama. Vecinos y productores de la zona rural norte de Villa Valeria se vieron sorprendidos este domingo por la llegada de un importante caudal de agua que inundó amplios sectores y cubrió más de tres kilómetros de la Ruta Provincial 27 en el límite entre Córdoba y San Luis.
Según se informó desde el gobierno de San Luis, esta situación está vinculada a la apertura de válvulas en varios diques de esa provincia, entre ellos el dique de Río Grande, que deriva caudales hacia la región. También se advirtió sobre maniobras de descarga en otros embalses de la misma cuenca, como el dique Paso de las Carretas, lo que podría generar crecidas en el río Quinto y sus zonas aledañas.
Si bien este fenómeno explica parte del volumen de agua que llegó a la región, no modifica el fondo del reclamo, sino que expone aún más la vulnerabilidad de una vía de comunicación que, ante situaciones climáticas o hidráulicas extraordinarias, queda completamente inutilizada.
La situación no es nueva. En épocas de sequía, estos tramos se transforman en verdaderos guadales de polvo y tierra suelta. Cuando llegan las lluvias, en cambio, el agua los vuelve impracticables. Dos extremos que exponen la fragilidad de vías que, lejos de ser simples caminos rurales, son rutas que conectan localidades y sostienen la vida cotidiana de miles de personas.
Respecto del estado de la Ruta 10 entre Las Acequias y Adelia María, vecinos de la zona advierten que actualmente se encuentra “apenas pasable”. Sin embargo, la preocupación crece ante el inicio de la cosecha gruesa y el aumento del tránsito pesado. “Con estas lluvias y tantos camiones que pasan, te imaginás cómo lo van a dejar”, advirtió un vecino consultado.
Desde la Rural de Río Cuarto se insiste en que este reclamo trasciende ampliamente al sector agropecuario. No se trata solamente de la salida de la producción. Se trata de garantizar condiciones mínimas de circulación para toda la comunidad.


Cuando estos caminos quedan en mal estado se afectan múltiples aspectos de la vida diaria:
el acceso a la salud ante una emergencia médica;
la educación, cuando estudiantes y docentes tienen dificultades para llegar a las escuelas;
la conectividad entre pueblos;
el traslado cotidiano de trabajadores y vecinos;
y también el desarrollo económico de toda la región.
“Viendo las imágenes nos damos cuenta de que no se trata de un capricho, sino de una necesidad. Si hoy alguien tuviera una urgencia de salud y necesitara salir por esta ruta, sería muy difícil hacerlo”, expresó el presidente de la entidad, Heraldo Moyetta.
Además, cuando estas rutas quedan intransitables, los vecinos deben realizar desvíos extensos para poder trasladarse hacia otras localidades o hacia Río Cuarto, con el consiguiente aumento de tiempo, costos y riesgos.
Por todo esto, desde la Rural de Río Cuarto se reitera un pedido que lleva años de espera: la pavimentación definitiva de estos tramos estratégicos.
No es un reclamo sectorial ni una demanda aislada. Es una necesidad compartida por quienes viven, trabajan, estudian y producen en toda esta región del sur cordobés.
Porque las rutas no sólo transportan producción: transportan vida, oportunidades y desarrollo.
Y porque cuando llueve —o cuando el agua llega desde otras cuencas, como ocurrió este fin de semana— queda en evidencia algo que ya no admite más demoras: esto no es un capricho. Es urgencia.


